REE KOHL EN RIFF ROCK BAR: SINCERO, ÍNTIMO Y PERSONAL

Siempre llega el momento en que un artista se encuentra a sí mismo. Sin artificios ni adornos innecesarios. Tal y como es. Para Ree Kohl, el ente creado en el 2008 por el músico barcelonés Jordi Ricol, ese instante es ahora. Mejor dicho, si hubiera que delimitarlo de manera más exacta fue la noche del 30 de junio de 2018 en el Riff Rock Bar (Calle Costa i Cuixart, 33), un acogedor local de su ciudad donde todos sus clientes son amigos que se sienten en su casa.

Y así fue este recital: un entretenido viaje hasta llegar a su esencia conduciendo su “Lost Train” (2018), un disco en el que él mismo habla sobre las oportunidades perdidas, sobre esa fama que jamás llamó a su puerta. ¿Qué queda tras diez años de proyecto? Música. Sencillamente, eso, música. En esta ocasión la mostró sólo acompañado de su guitarra y del teclista Jordi Kasteys. Aunque unas semanas antes actuara con su banda al completo en el homenaje al promotor Álex Santamarta que tuvo lugar en Espacio Joven Boca Nord, esta vez optó por un envoltorio más sobrio que no le sentó nada mal a unas canciones que obedecen a un Rock maduro con tintes de AOR y claras estructuras Pop.

Además, el repertorio se correspondió perfectamente con su discurso: un breve repaso a su carrera y unas cuantas versiones que definen algunas de sus principales influencias. Entre lo primero, lógicamente el nuevo disco obtuvo su merecida cuota de protagonismo con “Open Your Eyes”, “Be Strong” y una estupenda “Getting Old”. En esa canción se disfrazó de esos crooners que adora, como Frank Sinatra, disfrutando cada segundo con absoluta entrega. Porque, junto a su trayectoria –“Afraid” todavía está bañada en la lluvia de su adolescente estancia en Londres hace ya tantos años-, Kohl no olvidó la obra de sus mentores, los Beatles. “Don’t Let Me Down” enamoró a los presentes, que la premiaron con sus aplausos, al igual que la divertida y vitaminada “Breakfast In America” de Supertramp y, bella entre las bellas, “Lady Stardust”, una de las tantas joyas que nos regaló el genial David Bowie.

Entre las relecturas ajenas, también destacó un medley de varios temas del “The Wall” (1979) de Pink Floyd que sirvieron para mirar, frente a frente y sin ira, a Syd Barretina, el personaje que ideó para rendir su particular homenaje a la célebre formación británica. Mientras tanto, Kasteys hizo surgir sonidos mágicos de su teclado mientras que Ree Kohl firmaba un concierto en forma de autorretrato. Y a fe mía que fue así, pues lo conozco muy bien, pues he escrito con él muchas de las letras de sus canciones con toda la ilusión del mundo, esa que este músico deposita sobre el escenario, ya sea ante quince personas como ante cinco mil. En pocas palabras, una noche sincera, íntima y, sobre todo, personal.

Texto y fotos por Federico Navarro.

Fuente original:

https://www.dirtyrock.info/2018/07/ree-kohl-en-riff-rock-bar-sincero-intimo-y-personal/