Reseña de “Lost Train” publicada en marzo de 2018 en la revista Rock and Roll Popular 1 por cortesía de Alberto Díaz y recuperada meses más tarde para la web de Ree Kohl. ¡¡¡Gracias!!!

REE KOHL “LOST TRAIN” ROCKDISING 2018

Jordi Ricol es un auténtico culo inquieto. Ha reinterpretado por la vertiente acústica la obra de Pink Floyd bajo el alias de Syd Barretina, ejercido de thrasher noventero liderando Subconscious y rendido fugaz tributo turbolover en la primera etapa de la cover band Killing Machine… pero donde realmente se siente a gusto y da lo mejor de sí es con su proyecto más personal, Ree Kohl, canalizando todas sus influencias a través de una discografía tan mutante como interesante.

Tras haber jugueteado con el progresivo, el hard rock ochentero y (¡anatema!) la música de baile, el catalán plasma en “Lost Train”, su último trabajo de estudio, su más equilibrado retrato, ese que tanto mira hacia adelante con pasión como examina circunspecto tiempos mejores, haciendo gala de una madurez nada reñida con la nostalgia. Incansable camaleón, no extraña en absoluto que este nuevo álbum esté inspirado principalmente en lo efímero de nuestra existencia (la sombra de la muerte de Bowie se proyecta sobre más de uno de sus cortes), aportando así su colección de canciones más reflexiva y ecléctica.

Piezas como la muy AOR “Open Your Eyes”, la soulera “Be Strong” o la setentera “Looking For a Woman” (con un riff que es puro KISS) ejercen una inmediata conexión con el oyente por la vía fácil; la trepidante “Blackstar Rising” juega al equívoco, fusionando a Judas Priest con el Delgado Duque Blanco y saliendo airosa de tamaño desafío; y gemas como las dramáticas “Getting Old” y, especialmente, “Lost Train”, pueden considerarse dos de las mejores canciones en el repertorio de su autor.

Con un abanico sónico imposible de catalogar bajo un solo género, salpicado de textos tan cándidos como plagados de referencias por y para fans, Ricol continúa consolidando una propuesta tan íntima como universal y, afortunadamente, con muchas nuevas sendas por explorar. Porque se trata de eso, de no perder el tren, porque el viaje nunca termina.

*7,5 – ALBERTO DÍAZ

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